miércoles, 06 de abril de 2011

El Islam y sus Principios Fundamentales

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hadhrat mirza tahir ahmad jalifatul masih iv

Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Jalifatul Masih IV.

La primera pregunta que Vds. se pueden cuestionar es ¿qué es el Islam? El Islam significa literalmente "paz". Cualquier religión portadora de paz que pueda ser descrita en una sola palabra, es la palabra Islam. ¡Qué erróneo es que esta religión sea entendida en el Occidente como una fuente de terrorismo, de desórden, de caos y de venganza! La realidad no es así, ya que la paz es el nombre y significado del Islam y es el mensaje subyacente que encierra cualquier enseñanza islámica.  

     Además del significado de la palabra "paz", también tiene otra acepción y es la palabra "sumisión". De esta forma, sus dos significados son las palabras descriptivas con las que se podría haber denominado a cualquier religión, ya que implica "la sumisión a la voluntad de Dios" por una parte, mientras que por otra, "la paz en el ámbito de los seres humanos". En resumen, la palabra Islam, no sólo expresa la filosofía de la religión islámica, sino la de cualquier otra religión.

       Dentro de los propósitos fundamentales que persiguen todas las religiones, los dos objetivos más importantes son: en primer lugar, acercar al hombre hacia Su Creador, Dios, estableciendo una relación entre el hombre y El, y en segundo lugar, establecer buenas relaciones entre los hombres, persiguiendo mejorar la calidad de esta interrelación. Este es el contexto donde debe ser observado el Islam.

       El Islam está soportado por cinco pilares básicos reconocidos por todos los musulmanes del mundo, y en esta creencia fundamental no existen discrepancias entre las distintas sectas islámicas, ya sean los sunnitas, los sheitas o cualquier otra agrupación islámica. Describiré a continuación cada uno de estos cinco pilares.  

El primer pilar del Islam es la creencia en un Dios Unico, un Dios que es Indivisible, que es una entidad no compuesta por mezcla de otras entidades. La Unicidad de Dios en su completa pureza, constituye este primer pilar.

El segundo pilar es la creencia en los ángeles. Aunque el concepto de éstos difiere de secta en secta, sin embargo, cualquier musulmán cree en su existencia.  

El tercer pilar es la creencia en los Libros que fueron revelados a los Mensajeros de Dios. Los ángeles son los instrumentos o los intermediarios entre Dios y el hombre, que de alguna forma, transmiten el mensaje a las personas escogidas, los mensajeros o profetas, explicando la Voluntad de Dios a los seres humanos.  

El cuarto pilar es la creencia en los profetas,  

Y el quinto es la creencia en el día de la Resurrección.  

Este último pilar es de extrema importancia, porque el Islam quiere infundir el concepto de "rendir cuentas" y de ser responsables de nuestros actos aquí en esta tierra. El mensaje subyacente es que esta vida no es el objetivo de nuestra creación, sino que tras ella, seremos revividos de alguna forma y deberemos ser responsables de los actos realizados aquí.  

     A primera vista, la creencia en un Unico Dios parece un concepto muy símple y elemental. La mayoría de los seres humanos acepta que existe un Dios. "¿Y entonces qué?", sería la siguiente pregunta. Son tantas las consecuencias derivadas de este concepto, que, de hecho, un compendio de religiones puede ser creado a partir del concepto islámico de que no existe más Dios que Dios y no existen otros dioses. Esta creencia inculca una actitud maravillosa para librarse de otros yugos que nos encadenan. Si, en verdad, uno llega a entender el mensaje de la Unicidad de Dios, uno se vería liberado de otros conceptos tales como el despotismo, las dictaduras, etc, etc. Otra consecuencia de la creencia en la Unicidad de Dios es que, desde el punto de vista islámico, es imposible que Dios haya escogido a un solo pueblo en una única zona de la tierra, iluminando única y exclusivamente a esta gente. No es lógico pensar que sólamente la bendita tierra de Judea fuera la única zona donde Dios se mostrara. Creemos que esto no es posible, porque la Unicidad de Dios implica que Dios es el Dios de todos los seres humanos de la tierra y de todas las épocas. Si no existe más que un Unico Dios, entonces todas las religiones que hoy existen en el mundo, necesariamente deben haber surgido a partir del mensaje del mismo Dios. Esta consideración conlleva a otras preguntas y nos presenta más problemas que deberemos comprender.

       Debemos tener presente que según el Islam, y así está recogido repetidas veces en el Sagrado Corán, el mismo Dios envió a Sus Mensajeros en todas las partes del mundo en cada época de la historia. Si esto es así, los mensajes que ellos nos dejaron deberían ser los mismos en sus fundamentos. Precisamente esto es lo que reclama el Sagrado Corán. Dice que aunque se perciban tantas religiones en el mundo, que tuvieron su origen en diferentes épocas y en diferentes países, sin embargo, los fundamentos de los mensajes fueron los mismos. Una pregunta posterior surge y es que si esto es así, ¿por qué entonces existen tantas diferencias entre estas enseñanzas? ¿Cómo puede ser tan paradójico el mismo Dios, que reveló a un pueblo de una determinada zona que Yo soy Uno y Trino al mismo tiempo, y yendo a la India , a Krishna le reveló que anunciará a su pueblo que Yo estoy compuesto de miles de dioses, y es posible encontrarMe en los árboles, en los elefantes, en las serpientes, etc.? ¿Cómo es posible interrelacionar ambos mensajes? Budha habló de forma distinta y Confucio también lo hizo de otro modo. Este es el dilema que ha de ser resuelto, y vamos a intentar abordarlo desde el punto de vista islámico.

       Según el Islam, en su origen, todas las religiones contuvieron los mismos fundamentos. La enseñanza básica de cada una de las religiones fue idéntica cuando esta fue revelada a los mensajeros divinos. El Sagrado Corán nos menciona las tres enseñanzas básicas fundamentales comunes a todas las religiones que hoy existen en el mundo:  

          "No se les instruyó sino que creyeran en la pureza de     un Unico Dios con total dedicación, que Le adoraran y que    gastaran en la causa del pobre y del necesitado".  

     Estas son las tres enseñanzas fundamentales comunes a todas las religiones, según el Islam. La pregunta que surge ahora es, ¿por qué cambiaron entonces?

       Esta cuestión es respondida por el Islam, apuntando a que los cambios no fueron realizados por Dios, sino que fueron los seres humanos quienes los hicieron. Siempre que ha aparecido un Mensajero en la tierra, la psicología del ser humano genera dos formas de reacción diametralmente opuestas hacia él. Muy pocos le aceptan, y la mayoría de la gente a la que se dirige, se le opone, mostrándose violentos en su intento de suprimir el mensaje. Su esfuerzo se centra en aniquilar mediante la fuerza al mensajero y a sus seguidores. Esta es la primera reacción hacia dicho mensajero de Dios, que ha sido empleada universalmente y que uno corrobora tras el estudio de la historia. Tras esta primera reacción de odio, le sigue un período en el que al final, este hombre es aceptado por la sociedad, siendo esta reacción de excesivo amor hacia su persona. Tras el paso del tiempo, se le comienza a denominar Dios o un ser semejante a El. Este aspecto es el que destruyó el mensaje original de todas las religiones. Es un fenómeno universal que puede ser atestiguado en cualquier parte del mundo, y estudiando a cualquier religión, se llegará a la misma conclusión y es que en el orígen todas las religiones fueron monoteistas, y que tras el paso del tiempo, el hombre acabó adorando como Dios a la persona que vino a entregar el mensaje divino.

       A continuación, voy a describir el segundo pilar del Islam que es la creencia en los ángeles.

       En la religión islámica, al igual que en otras religiones, los ángeles son entendidos de formas distintas y variadas. Algunos piensan que son seres luminosos que tienen alas, seres con alta concentración de energía que vuelan de un lugar a otro transmitiendo el mensaje. Estos conceptos son infantiles, y aunque son compartidos por muchos musulmanes, nacen de la ignoracia y no de las enseñanzas islámicas. En el Islam, tal como está recogido en distintas partes del Sagrado Corán, los ángeles pertenecen a otra dimensión y no están dentro de los límites de las tres dimensiones que nosotros conocemos. Si añadimos una nueva dimensión, su existencia puede ser aceptada sin ser visibles, y así mantener su propia identidad.

       Según el Islam, los ángeles son los intermediarios entre Dios y Su Voluntad, y se encargan de hacer operar la manifestación de la voluntad divina. Según los principios islámicos, el mundo de los fenómenos que percibimos en la naturaleza, no funciona por sí automáticamente. Existen fuerzas que gobiernan las leyes y vigilan si éstas operan dentro de su area sin interferir con otras leyes. De esta forma, todo el Universo es gobernado al igual que se rige un gobierno, pero con mucha mayor exactitud y perfección. El Universo no se rige caóticamente. Según el Islam, si Dios no existiera ni existieran los ángeles, que constantemente vigilan el control de las fuerzas de la naturaleza, observando conscientemente las leyes que operan dentro del campo que les ha sido otorgado, se generaría un caos total. El mundo organizado que percibimos es el resultado de la existencia de los ángeles, según la filosofía islámica.  

     Su forma no es imaginable por nosotros, al no estar provistos de facultades que nos permitan comprender dimensiones a las que no pertenecemos. Si, por ejemplo, alguien no ha sido bendecido por Dios con la facultad de la vista desde la infancia, por mucho que intentemos explicar a esta persona qué es la visión, no podrá comprenderlo. Sin embargo, la conclusión es que la visión existe, porque su existencia está basada en evidencias. De forma similar, la creencia en los ángeles está basada en evidencias que extraemos de la observación de la naturaleza, aunque su comprensión esté fuera de nuestro alcance, al no estar provistos de las facultades necesarias para su entendimiento.

       Respecto al tercer pilar del Islam, que es la creencia en los Libros, uno olvida que en la era presente, todas las civilizaciones del mundo que existen hoy, están basadas en ellos, aunque la gente no actúe acorde a sus enseñanzas y se haya apartado de éstas al considerarlas inadecuadas. No existe civilización en el mundo que no tenga sustentada sus raíces en alguna enseñanza divina. Cualquier comportamiento civilizado con el que hemos sido educados tanto en la civilización occidental u oriental, por muy corrompidas que estén hoy día, está basado en enseñanzas religiosas. Así pues, es un factor muy importante que deberemos tener en cuenta.

        Para comprender mejor este aspecto bajo la perspectiva actual, quisiera desviar ahora la atención sobre el experimento a gran escala que ha llevado a cabo el comunismo en un vasto territorio con un gran número de seres humanos. Partieron del fundamento de la negación de la existencia de Dios. Negaron la necesidad de los Libros y la herencia de las culturas que éstos moldearon. La consecuencia final, según lo que atestiguamos hoy, es que dieron un paso en el vacío. ¿Pudieron presentar una civilización que reemplazara a las que el mundo heredó? La respuesta es un no categórico. ¿Inventaron una nueva filosofía sobre la moral basada en algún fundamento que la soportara? La respuesta es una vez más no. Marx negó la necesidad de la moral, porque sabía que si aceptaba las premisas de ésta, al final la gente tornaría hacia la religión, puesto que la moral tiene sustentada su raíz únicamente en la religión. Fue suficientemente inteligente para entender este aspecto. En la época de Lenin esta pregunta fue puesta en tela de juicio frente al marxismo entonces reinante. Bogdanov, ideólogo comunista que trabajó con Lenin largo tiempo, enfatizó sobre el papel de la moral en la filosofía comunista. Lenin le contestó con dureza que no existía cabida para la moral en el sistema, ya que si uno adopta estos valores, la consecuencia final es la aceptación de la existencia de Dios y ello iba a acarrear el colapso de la estructura comunista destrozándola en pedazos. Así pues, sin los Libros, no existen las civilizaciones ni conceptos de moral que puedan gobernar y disciplinar nuestras vidas.

       Otro experimento fue llevado a cabo en China de forma diferente por Mao Tse Tung. Poseía la ventaja de poder analizar a posteriori los experimentos del comunismo en Rusia. Se dió cuenta de que era imposible para ningún sistema, religioso o secular, pervivir sin la moral. En contraposición a la filosofía de Marx y Lenin, introdujo un concepto de moral en China, y dió mucho énfasis al papel que representaba inculcando la enseñanza de la humildad, el uso de palabras bondadosas, etc. Escribió volúmenes en contra de la hipocresía, que son, de hecho, términos religiosos. No le quedó otra alternativa, al observar el fracaso del comunismo ruso en el control de la moral de sus gobernantes. Tanto Mao Tse Tung como Lenin demostraron estar en lo correcto, porque cuando Mao enfatizó sobre el papel de la moral en la sociedad, tomó estas enseñanzas de Confucio al no existir bases sobre ella en la filosofía comunista. El resultado fue lo que predijo Lenin; los chinos se inclinaron hacia el confucionismo con la consecuencia de la revivificación de esta creencia.  

       Así pues, la creencia en los Libros es una de las realidades más importantes de la vida, que hemos heredado de épocas pretéritas de cualquier parte del mundo y que ha moldeado a nuestras civilizaciones y a nuestro código de conducta. Todo lo que hoy es considerado decente en nuestra sociedad, tiene su origen en los Libros Sagrados revelados por Dios.

       El concepto islámico sobre los mensajeros está en plena concordancia con la filosofía de la Unicidad y la Universalidad de Dios y la unidad de la humanidad. El Islam hace obligatorio sobre cada creyente, no sólo creer en el profetazgo del Santo Profeta Muhammad (lpbD), sino que es esencial creer en el profetazgo de todos los profetas del mundo. Cuando creemos en Jesucristo, aunque lo hagamos de forma distinta a los cristianos, sin embargo, estamos completamente de acuerdo en lo que respecta a su verdad. Cuando, como musulmanes, creemos en Krishna, Budha o cualquier otro profeta fundador de otra religión, podremos diferir en detalles pormenorizados. Sin embargo, estamos totalmente de acuerdo con todos los seguidores  de estas creencias en que sus fundadores eran verdaderos y eran mensajeros de Dios.

       Por último, voy a hablar acerca del concepto de la Resurrección y la responsabilidad de rendir cuentas a Dios después de la muerte. Este es el quinto pilar del Islam, en el que debe creer cualquier musulmán.

       La mayoría de la gente hoy mantiene terribles dudas sobre una posible vida después de la muerte, ya que es muy difícil para el hombre actual creer en una nueva forma de vida después de haber permanecido aquí en la tierra. Uno piensa de forma automática que es un mito creado por las religiones. Esta reacción es natural y comprensible, ya que la creencia en Dios ha perdido consistencia en la época presente. Sin embargo, en lo que se refiere a la importancia en la creencia de este concepto, ningún hombre cabal podrá negar su validez.  

Una religión no puede ser completa sin la creencia en la otra vida y sin el concepto de una contabilidad, ya que en esta vida encontramos un sinfín de déspotas que cometen enormes crueldades y un sinfín de asesinos que generan enormes crímenes. No todos pagan con la misma moneda. El número de crueldades y crímenes cometidos es infinitamente mayor que los castigos que se aplican para hacer justicia. ¿Qué sentido tiene, pues, este mundo caótico? Si Dios existe, al menos podría hacer justicia.  

     El concepto de vida después de la muerte, así como el de rendir cuentas de nuestros actos, nos ilumina con nueva luz, proporcionándonos una idea mucho más extensa sobre nuestra existencia en esta tierra. Si existe racionalidad alguna en la religión, ha de existir una parte esencial en ella que esté relacionada con la creencia en una vida después de la muerte y en un recuento de nuestros actos realizados aquí en la tierra.

       El incremento de crímenes que se observa hoy en el mundo moderno, está directamente relacionado con la desaparición de la creencia en Dios y en el recuento de nuestros actos. En aquellas sociedades donde la creencia en Dios es ficticia, o bien se niega Su existencia, la consecuencia es que el ser humano no se considera responsable de rendir cuentas tras su muerte. Al cometer un delito, se considera reo de la policía o del sistema de justicia vigente. La psicología del criminal se desarrolla en la astucia para evitar ser detenido. Con ello, se potencia aún más el crímen. El acto de cometer un crimen tiene lugar cuando uno no es observado y tiene una posibilidad razonable de no ser detectado. Si el concepto de Dios no existe, en aquel lugar donde no exista un sistema de detección o de filmación de nuestros actos, uno se siente completamente libre, ya que no ha de rendir cuentas de sus actos. De esta forma, paulatinamente uno es menos responsable de cara a sus actos en una sociedad. El incremento del crímen está relacionado directamente con la ausencia de responsabilidad. Ningún aparato policial ni ningún gobierno en la Tierra puede hacer comportar al hombre con moral y con responsabilidad hacia sus semejantes, al finalizar la vida en esta misma tierra y cada acto que realicemos no tener alguna trascendencia. Este pilar fundamental del Islam es de tremenda importancia, y debe ser rehabilitado en la época presente si deseamos que la humanidad se salve de una última destrucción.



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Publicado por Ahmadia @ 1:34
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